Impactos del bienestar animal en la producción porcina

2026-07-16 - Déjame un mensaje

La agricultura intensiva restringe en gran medida la libertad de movimiento de los animales, reduce su espacio vital y altera sus hábitos de vida naturales. Estos factores en conjunto debilitan la adaptabilidad de los cerdos, aumentan los comportamientos anormales y las respuestas al estrés, reducen su resistencia inmune e incluso comprometen la seguridad y la calidad de los alimentos de origen animal. A medida que más países reconocen y adoptan el concepto de bienestar animal, se han formulado legislaciones pertinentes en todo el mundo para regular la producción ganadera. Por lo tanto, el bienestar animal merece suficiente atención en las granjas porcinas intensivas. Es fundamental reconocer que el bienestar animal ejerce impactos significativos en la salud del rebaño y sustenta el desarrollo sostenible de la industria porcina.



Bienestar animal: definición y principios básicos

El concepto de bienestar animal fue propuesto por primera vez por Richard Martin del Reino Unido, quien patrocinó la Ley Martin para salvaguardar el bienestar animal. En 1866, Estados Unidos promulgó su legislación sobre bienestar animal, la Ley para la Prevención de la Crueldad contra los Animales. Un siglo después, en 1976, el académico estadounidense Hughes definió el bienestar animal como “un estado de completa salud física y mental en el que un animal está en armonía con su entorno”. En 2011, el investigador chino Gu Xianhong planteó que el principio fundamental del bienestar animal es proteger a los animales del daño físico y psicológico y permitirles vivir en un estado de bienestar.

No existe un estándar global unificado para el bienestar animal. Hoy en día, el marco se resume ampliamente en cinco libertades fundamentales:

1. Libertad del hambre y la sed;

2. Libertad para vivir cómodamente;

3. Estar libre de dolor, lesiones y enfermedades;

4. Libertad del miedo y la angustia;

5. Libertad para expresar comportamientos naturales.

1. Bienestar Fisiológico y Producción Porcina

El bienestar fisiológico corresponde a la ausencia de hambre y sed. En la producción porcina comercial, las fórmulas alimenticias y los objetivos de consumo de alimento varían para los cerdos en diferentes etapas de crecimiento, adaptados a distintos propósitos de producción. El alimento para cerdas gestantes está formulado para apoyar el crecimiento y desarrollo fetal, mientras que el alimento para verracos sostiene las funciones corporales y garantiza una producción de semen de alta calidad.

Para las cerdas gestantes en granjas a gran escala, la ingesta de alimento se controla artificialmente durante la gestación temprana, media y tardía con niveles de alimentación bajos, altos y altos respectivamente. Esta práctica satisface las demandas nutricionales de cerdas y fetos pero restringe su comportamiento alimentario voluntario. A las cerdas lactantes se les permite alimentación ad libitum, aunque su ingesta diaria de alimento se reduce artificialmente una semana antes del destete para mitigar la incidencia de mastitis.

Los requisitos de ingesta de agua difieren según la etapa y la temporada del cerdo. El consumo insuficiente de agua suprime la ingesta de alimento, lo que dificulta el desarrollo del crecimiento y el acabado y perjudica el rendimiento de la lactancia en las cerdas. La temperatura del agua también juega un papel vital en la producción: el agua potable fría en verano y el agua tibia en invierno benefician la salud de los cerdos y mejoran el índice de conversión alimenticia. Un ensayo realizado en 2013 por la Universidad de Guangxi demostró que los lechones que recibieron agua tibia a 37 °C en salas de parto lograron una ganancia diaria promedio de 39,4 gramos mayor que aquellos que recibieron agua a temperatura ambiente, con un peso al destete aumentado en 820 gramos y la incidencia de diarrea reducida en un 20%.

Numerosos factores influyen en el consumo de alimento y agua de los cerdos, incluida la temperatura ambiente, el tipo de alimento, la palatabilidad, el estado de salud del rebaño, la calidad del agua, el caudal de agua y el tipo y altura de instalación de los bebederos. Con la creciente conciencia nacional sobre el bienestar animal, muchas granjas porcinas a gran escala han implementado mejoras específicas. Por ejemplo, a los lechones se les suministra alimento líquido que imita la leche materna, y las cerdas lactantes en las salas de partos también reciben dietas líquidas.

2. Bienestar ambiental y producción porcina

El bienestar ambiental se refiere a la libertad de los animales para vivir en condiciones cómodas. Los desafíos clave en la producción porcina incluyen el confinamiento en puestos de gestación, el hacinamiento, las jaulas de parto estrechas, el estrés por calor y frío y las concentraciones excesivas de gases nocivos. Las jaulas de parto estrechas comprometen la comodidad de las cerdas al tumbarse, debilitan los instintos maternos, aumentan la mortalidad por aplastamiento de los lechones y dificultan la lactancia de los lechones.

La Unión Europea ha promulgado una legislación que prohíbe los puestos de gestación para cerdas preñadas para elevar los estándares de bienestar animal. Un estudio de 2016 de Fu et al. identificaron la densidad de población óptima para cerdos de engorde en 1,2 metros cuadrados por cabeza. Por el contrario, la densidad de población de cerdos domésticos de engorde oscila actualmente entre 0,6 y 0,8 metros cuadrados por cabeza, muy por debajo de los parámetros de bienestar animal. Cornale et al. (2015) encontraron que el hacinamiento en viviendas reduce los comportamientos exploratorios y exacerba las respuestas al estrés en los cerdos.

Las altas temperaturas del verano y los inviernos gélidos plantean desafíos persistentes. A medida que las granjas porcinas intensivas están cada vez más completamente cerradas con puntos de ajuste térmico controlados, muchas granjas no logran equilibrar el recinto y la ventilación, lo que lleva a concentraciones muy superiores a los límites de amoníaco, sulfuro de hidrógeno y otros gases tóxicos. Esto comúnmente resulta en que los cerdos presenten manchas de lágrimas y tos persistente.

Los lechones necesitan temperaturas ambiente mucho más altas que las cerdas adultas: los lechones recién nacidos necesitan temperaturas microclimáticas locales de 32 a 33 °C, mientras que las cerdas lactantes prosperan a aproximadamente 23 °C. Para resolver este conflicto de temperatura, se instalan cajas de preservación del calor y lámparas de calor dentro de las jaulas de parto para crear zonas cálidas localizadas para los lechones.

3. Bienestar sanitario y producción porcina

El bienestar sanitario garantiza que los animales estén libres de dolor, lesiones y enfermedades. Las granjas de cerdos tradicionales dependían de la eliminación manual del estiércol seco, una práctica que requería mucha mano de obra y que comprometía la higiene del establo, elevaba los riesgos de exposición a patógenos y no mantenía las condiciones higiénicas. Las granjas intensivas modernas adoptan suelos totalmente enrejados, lo que mejora sustancialmente la limpieza del establo y reduce la prevalencia de enfermedades; Los suelos de rejilla para cerdas también reducen la aparición de mastitis. Sin embargo, los suelos de rejilla deben cumplir estrictos estándares de calidad: los espacios demasiado anchos aumentan el riesgo de lesiones en las extremidades y los cascos, mientras que los espacios demasiado estrechos impiden una adecuada fuga de estiércol.

Todos los establos se someten a un minucioso lavado, desinfección y secado después de la retirada del lote para proporcionar un alojamiento limpio y cómodo para los siguientes grupos de cerdos, reducir los riesgos de transmisión de patógenos y minimizar la carga de enfermedades.

En términos de control de enfermedades, las granjas llevan a cabo programas de erradicación de la peste porcina clásica y la pseudorabia, instalan sistemas de filtración de aire, establecen hatos reproductores de alta salud y optimizan los calendarios de vacunación para reducir la frecuencia de vacunación y reducir el estrés de las inyecciones. Desde una perspectiva de bienestar animal, los cerdos con enfermedades terminales y sin valor económico reciben una eutanasia humanitaria para eliminar el sufrimiento.

4. Bienestar psicológico y producción porcina

El bienestar psicológico garantiza que los animales vivan libres de miedo y angustia. Las granjas porcinas modernas frecuentemente presentan prácticas de manejo estresantes: personal conduciendo a los cerdos bruscamente con barras de hierro o picanas eléctricas, partos asistidos bruscos para cerdas que experimentan partos prolongados, sujeción con ganchos para la recolección de sangre y vehículos de transporte severamente sobrecargados que carecen de medidas de protección durante el envío de cerdos vivos. Todas estas prácticas inducen un miedo intenso en los cerdos y crean barreras importantes para avanzar en los estándares de bienestar animal.

Más allá de eliminar el miedo y la angustia, las granjas deben cultivar un ambiente de vida agradable y relajado. Se pueden colocar en los corrales elementos de enriquecimiento como cuerdas de cáñamo, pelotas de goma y juguetes de cadena para enriquecer la vida diaria de los cerdos. La investigación realizada por Zhang Xiaojun (2016) confirmó que la estimulación musical adecuada mejora el crecimiento, alivia el estrés, aumenta la inmunidad y optimiza el estado fisiológico en los cerdos. Fan Yao (2016) informó de manera similar que la música sirve como una herramienta eficaz para mejorar el bienestar animal en poblaciones experimentales de cerdos.

5. Bienestar conductual y producción porcina

El bienestar conductual otorga a los animales el derecho a la libertad de expresar sus instintos naturales. La cría intensiva de cerdos suprime muchos comportamientos innatos de los cerdos. Durante décadas, se han adoptado ampliamente tecnologías que incluyen la inseminación artificial, la transferencia de embriones, el corte de dientes, el corte de cola y la clonación para aumentar la eficiencia de la producción. Si bien la inseminación artificial frena la transmisión de enfermedades, maximiza la utilización del semen de verracos superiores y reduce el número de verracos mantenidos en la granja, priva tanto a los verracos como a las cerdas de comportamientos naturales de apareamiento, acorta la vida útil de los verracos y suprime sus conductas reproductivas instintivas. El corte de dientes y el corte de cola artificiales causan dolor intenso y miedo a los lechones, al tiempo que los despojan de comportamientos naturales como masticar durante la alimentación y mover la cola.

Las investigaciones indican que omitir el corte de dientes de los lechones no genera un aumento significativo en el daño a los pezones de las cerdas; La lactancia asistida manualmente por el personal del granero no aumenta notablemente los niveles de dolor materno. Del mismo modo, los lechones criados sin corte de cola exhiben mínimas mordeduras de cola y agresión hacia sus compañeros de corral cuando se les proporcionan juguetes de enriquecimiento como cadenas y pelotas de goma después de agruparlos.


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